camas japonesas imagen de archivo

Camas japonesas: relajación y descanso zen

¿Te has preguntado alguna vez por qué nos atrae tanto todo lo que tiene que ver con la cultura japonesa? Su comida, forma de vivir, estilo decorativo, -tanto tradicional como contemporáneo-, incluso las camas japonesas, nos llaman especialmente la atención.

Algunos adoran todo lo que tiene que ver con el país del sol naciente y comerían sushi a cada minuto y a otros les causa cierto reparo, por desconocimiento o simplemente, porque no les gusta el pescado crudo.

Pero, ¿qué sabemos de las camas japonesas?, ¿es cómodo dormir en ellas?

 

Los tatamis y futones se caracterizan por el uso de materiales naturales, colores neutros y líneas rectas y sobrias, aspectos fundamentales con los que transmitir sensación de calma y relax, el objetivo principal de un espacio como el dormitorio.

Se trata de elementos procedentes del estilo de vida tradicional japonés que hemos occidentalizado, convirtiéndolos en una opción de descanso, más. Las camas japonesas además, resultan recomendadas por expertos en salud que recomiendan dormir sobre una superficie dura, aunque a todos no les resulte la opción más confortable.

 

Las camas japonesas se componen del tatami y el futón.

El tatami es un tipo de tapiz o alfombra especial de unos 5 cm de grosor, realizado con módulos de paja de arroz prensada, recubiertos por una esterilla de junco y rematados con una banda de tejido de color oscuro o, en su versión más sofisticada, de brocados.

Se pueden colocar de forma individual, en parejas u ocupando la totalidad del suelo de la habitación.

Sobre la base de tatami se coloca el colchón conocido con el nombre de futón. Los futones que componen las tradicionales camas japonesas miden, aproximadamente, unos 5 cm de altura y están realizados por una funda de un material orgánico y un relleno de algodón, generalmente. Este tipo de colchón puede doblarse de forma que, durante el día, la cama está plegada, utilizándola como asiento, permitiendo que en la habitación se registren otro tipo de actividades.

Aunque esta es la forma tradicional de utilizar las camas japonesas, en Europa hemos desarrollado estructuras específicas, poco elevadas, que cumplen con la función similar a la del tatami, sin tener el colchón directamente colocado en el suelo. Se utiliza un somier de lamas de madera para que el futón pueda ventilarse correctamente.

No utilices somiers compactos o canapés que no transpiren, el futón precisa un apoyo transpirable, como los colchones de látex o viscolástica.

Siguiendo nuestra tendencia a modificar todo aquello que llega a nuestras manos, en occidente también hemos variado el grosor de los futones que componen las camas japonesas, respecto a los originales: los nuestros suelen ser mucho más gruesos, aproximadamente de unos 12 centímetros. Incluso para aquellos que consideran que se trata de una superficie excesivamente dura, es posible encontrar modelos en los que se intercalan capas de látex natural. Una buena opción para aunar las características y beneficios de los sistemas de descanso de los países orientales y los occidentales.

¿Has dormido alguna vez en una cama japonesa? ¿Has descansado a gusto?

Foto de portada vía commons wikimedia
No hay comentarios

Publicar un comentario