Principales problemas de una vivienda: puertas y ventanas.

¿Esta casa es una ruina? Principales problemas de una vivienda

Guía para identificar, a simple vista, los problemas de una vivienda de segunda mano. ¿Oportunidad o desastre?

 

Cuando te encuentras en plena búsqueda de un piso o una casa para comprar o alquilar, ya conoces cuáles son los precios del mercado, por lo que no deberías dejarte engañar por oportunidades demasiado “sospechosas”; detectar los principales problemas de una vivienda de segunda mano, en ocasiones puede resultar complicado, de modo que la reforma puede convertirse en un auténtico infierno convirtiéndose, lo que en principio parece barato puede terminar siendo caro. Por ello te recomendamos que antes de embarcarte en una reforma a ciegas pruebes You Can Deco app y definas con antelación los materiales, mobiliario y luces que encajan con tu estilo y presupuesto.

Tienes un presupuesto concreto, unas necesidades identificadas y unas zonas favoritas, entonces, ¿qué pasa cuando te encuentras con un auténtico chollo?

Cuando veas un anuncio que te haga dudar, pregúntate porqué. Nadie regala nada, tenlo en cuenta. Deberás aplicarte a fondo para diferenciar oportunidad de desastre.

Te contamos cuáles son las patologías más frecuentes para descubrir los principales problemas de una vivienda que te puedes encontrar tras una oferta tan llamativa.

Existen algunos de estos contratiempos que puedes identificar a simple vista, en la primera visita, toma nota:

1-Humedades

Uno de los principales problemas de una vivienda de segunda mano. Cómo reconocerlas:

-Manchas en las paredes, el síntoma más evidente. Producidas habitualmente por la fuga o filtración de algún conducto, si las descubres delimitadas, con un contorno bastante definido, el problema puede estar localizado en el interior de la pared.

-Puedes sospechar que existe este problema si los cristales y espejos muestran un exceso de vaho, hecho que determina una cantidad de humedad ambiental superior a lo normal, consecuencia de una alta condensación, provocada por posibles fugas de agua en el interior de los muros o filtraciones externas, producidas por deficiencias en el aislamiento.

-Aparición de moho: acostumbra a localizarse en zonas poco o mal ventiladas, oscuras y con un nivel de condensación alto como el baño, cocina, sótanos o trasteros. El moho es un hongo que crece muy rápido, por lo que si no se soluciona a tiempo, puede ser complicado erradicarlo completamente.

-Pintura abombada o desprendimiento del revoque: si detectas una pared o techo abombado, tienes que desconfiar. Lo más probable es que la humedad se haya instalado en esa zona repeliendo la pintura incluso provocando que ésta se acabe desprendiendo.

En cualquier caso, es imprescindible que sepas que las humedades no sólo son un problema estético, pueden resultar altamente perjudiciales para la salud.

 

Si eres manitas del bricolaje encontrarás métodos “caseros” para intentar eliminar las humedades, aunque, en casos extremos, es preferible que recurras a un profesional para asegurarte que desaparecerán definitivamente.

2-Suelos abombados

En muchas ocasiones resulta muy sencillo percatarse de que el suelo está abombado, es demasiado evidente y no necesitamos ningún método –científico o casero- para verificarlo. Pero, ¿cómo puedes estar seguro cuando no lo ves a simple vista? Aunque pueda parecer un mal menor, un pavimento abombado te puede dar problemas cuando distribuyas el mobiliario, -cuando un armario queda inclinado, una mesa descalzada o los módulos de la cocina descuadrados-, o generar dificultades mayores en el caso de deficiencias estructurales.

Pese a que te pueda parecer que el suelo está en buen estado, no estaría de más que hicieras una pequeña comprobación: utiliza una canica o cualquier otro objeto esférico pequeño, déjalo en el suelo y fíjate hacia qué lado se desplaza. Si se mueve en la misma dirección que las vigas, puede tratarse de un problema estructural que implicará, -a medio o largo plazo- una costosa, larga y molesta reforma y un incremento considerable en el coste final de tu presupuesto reforma. No lo pases por alto y consulta a un arquitecto la mejor forma de solucionarlo.

3-Grietas

Temidas y odiadas por igual, las grietas son fáciles de detectar a simple vista pero, antes que nada, debes saber diferenciar entre una grieta y una fisura. El primer caso se puede llegar a producir por un daño estructural, mientras que las fisuras se crean en la mayoría de ocasiones, por simples daños superficiales en la pintura o el yeso.

¿Cómo distinguirlas? Las grietas tienen una profundidad mayor que las fisuras e inciden en elementos estructurales como muros, pilares o vigas. En este caso es necesario reparar el origen de la misma, por lo que probablemente tengas que reforzar, cambiar o reparar el elemento estructural dañado.

Las fisuras en cambio, en la mayoría de los ocasiones, puede que no conlleven desperfectos estructurales peligrosos; de todos modos es preferible asegurarse y avisar a un técnico para que lo compruebe como es debido. Las fisuras, como tal, pueden producirse por golpes y portazos, por una mala calidad del yeso o por el movimiento de distintos elementos. En cualquier caso, la ayuda de un profesional cualificado será la mejor solución, para salir de dudas.

 

4-Desagües en mal estado

Antes de tomar la decisión definitiva, -para evitar también que te den gato por liebre-, comprueba el estado de los desagües.

Tan sólo necesitarás descargar el agua del inodoro y observar el nivel mientras se llena la taza. Si baja hasta el nivel original, el desagüe funciona correctamente, si no es así, es probable que la tubería esté obstruida. También, en el caso del baño, si el agua no drena hacia afuera o si retorna hacia la bañera o la ducha, el desagüe está saturado y deberás arreglarlo.

Podrás solucionarlo con una buena limpieza o pequeña reparación a pesar de que, en algunos casos, podría ser que necesites la ayuda de un buen profesional.

5-Puertas que no cierran correctamente

Comprueba el estado de las puertas. Éstas deberían cerrar bien, sin necesidad de usar excesiva fuerza para abrir o cerrarlas cómodamente, ni rascar el suelo. En el caso contrario, no desesperes, la solución puede ser sencilla, probablemente lo podrás resolver tú mismo, sin necesitar a un carpintero para que lo arregle.

Estos desajustes se producen, en la mayoría de casos, por el cambio de temperatura que afecta directamente a la madera. Ésta se dilata y contrae de forma que la puerta no se acopla correctamente a su marco. La humedad también puede ser un factor determinante que provoque esta situación. Antes de alarmarte, comprueba el estado de las bisagras, puede ser que un tornillo se haya aflojado, por lo que la solución será sencilla y rápida.

 

No se trata de ser desconfiados ni pesimistas, la compra o alquiler de una vivienda resulta una operación emocionante pero también costosa, por lo que, “más vale prevenir que curar” y definir cuanto antes los principales problemas de una vivienda.

 

Tómate el tiempo necesario para valorar el estado en el que se encuentra la casa y así evitarás posteriores disgustos al enfrentarte a problemas de una vivienda desagradables y gastos imprevistos.

Foto de la portada vía Unsplash.com
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